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Cover image for En un entorno donde muchas
En un entorno donde muchas propuestas compiten desde lo visual, BAUMWOLLE (una marca alemana de tejidos con huella positiva en el medio ambiente) tuvo la oportunidad fue conectar desde lo sensorial y emocional. El desafío fue construir una identidad que se sienta cálida y honesta, evitando caer en lo genérico o predecible. Generar una experiencia visual que acompañe el producto sin imponerse. Una estética que acompaña - La identidad se desarrolla a partir de una paleta suave y una selección tipográfica delicada, priorizando la armonía y la claridad. Cada decisión busca transmitir calma, cuidado y atención al detalle. ¿El resultado? BAUMWOLLE se percibe como una marca sensible, cercana y coherente. Una identidad que no necesita gritar para transmitir valor.
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Cover image for MIKOLUGI surge desde la intención
MIKOLUGI surge desde la intención de crear una marca con identidad propia dentro de un universo visual muchas veces homogéneo. La oportunidad estaba en construir algo que se sienta cercano, reconocible y con carácter, sin perder simpleza ni el motivo por el cual fue creada la marca: talles para todos. El desafío: lograr una marca que destaque sin volverse compleja. Trabajar una identidad con personalidad, pero lo suficientemente flexible para adaptarse a distintos puntos de contacto. La construcción visual se apoya en una combinación equilibrada entre formas, color y ritmo gráfico. Cada elemento fue pensado para aportar identidad sin sobrecargar, permitiendo que la marca se sienta liviana pero presente. MIKOLUGI se posiciona como una marca clara, versátil y con personalidad. Una identidad que funciona en conjunto, pero también en cada uno de sus detalles.
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Cover image for LAWRI nace al observar algo
LAWRI nace al observar algo muy presente en el mundo de los juguetes infantiles: hoy conviven propuestas muy estimulantes, llenas de color y energía, con otras más enfocadas en lo pedagógico y lo esencial. En ese escenario, aparece una oportunidad interesante: crear una marca que pueda acompañar el desarrollo de los niños de forma consciente, sin resignar lo emocional, lo lúdico y lo atractivo. Desde ese punto de partida, el desafío fue encontrar un equilibrio. Pensar una identidad que no solo funcione desde lo educativo, sino que también conecte, que invite, que genere cercanía. Porque al final, quienes eligen estos productos no son solo los niños, sino también adultos que valoran tanto el aprendizaje como la estética y la experiencia. La construcción de la paleta de color fue clave en este proceso. Se buscó una combinación que acompañe sin saturar. El verde lima aporta una sensación de crecimiento y curiosidad, muy ligada al aprendizaje. El lila introduce calma y equilibrio, ayudando a generar una experiencia más serena. Y el naranja suma ese toque de juego y energía que hace que todo se sienta más vivo. Juntos, estos colores logran un balance que estimula, pero desde un lugar amable. La tipografía sigue esta misma lógica. Se eligieron formas redondeadas, suaves, que transmiten cercanía y seguridad. Al mismo tiempo, se cuidó que no se sienta infantilizada, sino actual y versátil, pensando en que la marca dialogue tanto con niños como con adultos. La idea fue construir una voz visual accesible, pero también cuidada. El logo acompaña esta intención desde la simpleza. El isotipo del osito aparece como un guiño cercano y reconocible, asociado naturalmente al universo infantil y a la idea de compañía. Su construcción es simple, lo que permite que funcione bien en distintos formatos y aplicaciones, sin perder identidad. Más que un protagonista, actúa como un elemento que suma calidez y refuerza el vínculo emocional con la marca. A nivel gráfico, las formas orgánicas ayudan a completar este lenguaje. Aportan movimiento, juego y cierta espontaneidad que equilibra lo estructural. No buscan llamar la atención por sí solas, sino acompañar, construir un entorno visual amable y coherente. El packaging también se pensó como parte de la experiencia. El formato tubo no solo resuelve lo funcional, sino que propone orden y reutilización. Y la bolsa de envío suma un momento especial: ese instante en el que el producto llega y empieza a generar expectativa. Son pequeños detalles que ayudan a que la experiencia sea más completa y significativa. El resultado es una marca que busca acompañar. Que encuentra un punto medio entre lo educativo y lo emocional, entre lo simple y lo expresivo. LAWRI no intenta ser extrema, sino cercana, clara y coherente. Una marca pensada para crecer junto a quienes la eligen. ✨
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